Aprender a elegir la tranquilidad 

   En mi reflexión de la semana, comienzo por decir una frase de uno de los defensores clave de la República Romana, el jurista y filósofo romano, Marco Tulio Cicerón, quien llegó a afirmar lo siguiente: «La persecución, incluso de las mejores cosas, debe ser calmada y tranquila». En esta frase, Cicerón nos induce, que para alcanzar una meta, por muy difícil que esta sea, no debemos actuar con desesperación, sino con paciencia y control; en esa dirección, nace mi reflexión de la semana: Aprender a elegir la tranquilidad. 
   Así que, sin más preámbulo, APRENDER A ELEGIR LA TRANQUILIDAD, significa priorizar nuestra salud mental y bienestar, por encima de la aprobación externa, el caos o los eventos que no nos generan nada positivo. Esto no es un asunto de egoísmo, sino una decisión consciente de lealtad hacia uno mismo nuestro permanente crecimiento personal. 
   Según la filosofía estoica, APRENDER A ELEGIR LA TRANQUILIDAD, consiste en que la paz mental no dependa de lo que pasa afuera. Pero sí, de cómo controlamos nuestra propia mente; como decía, uno de los pilares de la mencionada filosofía, el emperador Marco Aurelio: «La tranquilidad que busca, está en tu propia mente». Preocuparse por lo que uno no controla, es gastar energía en vanos. 
   En lo personal, por un lado, pienso: si queremos APRENDER A ELEGIR LA TRANQUILIDAD, tenemos que empezar por poner límites sanos, diciendo «no», cuando la situación, así lo requiere y, en ese sentido, no nos desgastamos, ni permitiremos que nos resten 
energía.
   Y, por otro lado, es saludable aceptar que cada quien piense, hable y actúe, como lo deseas; mientras otros (me incluyo con humildad), buscarán hacer las cosas hoy, mejor que ayer y rodearse de personas y espacios que transmitan calma, respeto y equilibrio emocional.
   En conclusión, mantener la tranquilidad y no sufrir por lo que hagan o dejan de hacer los demás. De manera, que si nos enfocamos en ser una persona justa, prudente, respetuosa y agradecida en todo momento, esto nos dará una calma profunda que nada exterior nos la podrá quitar. 
   Si le gustó mi reflexión de la semana, cuánto le agradezco que me ayude a compartirla.
   ¡Un abrazo en la distancia lleno de paz e infinitas bendiciones!
   Por Fredis Villanueva.