¿Ante la desidia gubernamental y los pleitos del pequeño poder, que pasará con el archivo histórico del estado Falcón?
Por Isaac López
Fue en 1980 cuando el doctor Tulio Arends, entonces rector de la Universidad Francisco de Miranda, propició el traslado desde la Universidad de Los Andes del historiador Carlos González Batista, quien junto a un equipo de dos o tres personas conformó el Archivo Histórico de Coro, teniendo como base la documentación del Registro Principal de la capital falconiana. Documentos de los siglos XVII, XVIII y XIX.
Con criterios de historiador -que no de archivísta, que es
la especialidad del área- González Batista salvó y organizó documentación
colonial y republicana en secciones como Causas Civiles y Criminales,
Testamentarias, y Tierras. Luego su empeño sumó otros fondos como los de la
Gobernación del Estado Falcón del siglo XIX o el de la Casa Senior. Todo lo
cual lo expone en el número 14 de la revista Tierra Firme y en la introducción
al «catálogo» Documentos para la historia de las Antillas.
Desde mediados de los años ochenta se hicieron públicas
criticas al trabajo del Archivo Histórico, sus horarios y ambiente de resguardo
de la documentación.
El historiador Luis Dovale Prado, también egresado de la
ULA, lideró campañas que exponían la situación y planteaban desde la necesidad
de quitar los documentos del Registro a la universidad hasta crear un Archivo General del Estado
Falcón, que ampliara la recepción de fondos. Parte de esa preocupación la
expone el Profesor Dovale Prado en un documento de 80 páginas que circuló por
la internet el año pasado.
Uno de los esfuerzos de Carlos González Batista fue
recuperar una casa colonial de Coro para
hacer de ella la sede del archivo, y así sucedió con un inmueble ubicado al
final de la Calle Comercio, donde se instaló el repositorio y también el Centro
de Investigaciones Históricas Pedro Manuel Arcaya.
Con la jubilación de González Batista se abrió concurso que
ganó el profesor Dovale Prado, quien fue director del Archivo Histórico del
Estado Falcón por breve tiempo, sucediéndole la Licenciada en Historia Egla
Charmell y luego el profesor de Educación Media Héctor Ramos. Es decir, ninguno
era especialista en archivología o archivística. Interesante caso para el
cuestionamiento de las escuelas de esa profesión, que siempre han renegado de
la labor de los historiadores al frente de los archivos.
Progresivamente, y como en un empeño por borrar la huella
del fundador, se comenzó en el Archivo Histórico del Estado Falcón un nuevo
proceso de identificación, se cambió el
nombre del centro de investigaciones por el del dirigente del partido comunista
Jesús Farías, y se propendió a que no había que restaurar la casona sino buscar
una nueva sede.
Total, poco a poco fue ganando la desidia. Las lluvias han
derrumbado parte de la casa y amenaza caerse sobre los cientos y cientos de
folios que contienen la historia de la región. La nueva identificación ha
constituido un caos y es difícil que los propios empleados logren ubicar
materiales en el depósito. En la sala de consulta no hay aire acondicionado y
la iluminación es pésima, por lo cual el sudor de quienes consultan cae sobre
los registros. Una máquina escanea todo el día los materiales de frágil
constitución.
A lo largo del tiempo parecen haber sobrado pequeñas
rencillas de poder, y escaseado políticas coherentes de mantenimiento de los
fondos documentales que alberga el Archivo Histórico de Falcón. Peleas entre
historiadores, conservadores y patrimonialistas. Entre chavistas de un bando y
de otro. Entre los historiadores locales y los del Estado Lara, quienes
funcionaron como más adeptos y con más relaciones con el régimen, imponiendo a sus
partidarios y sus pareceres sobre la gestión del centro.
A una denuncia que hiciéramos el año 2018 por la precaria
situación de la casa, se respondió desmesuradamente como si de un atentado al
prestigio de los responsables se tratara.
Recientemente la rectora de la Universidad Francisco de
Miranda, Yugredis Cerero, declaró públicamente que los fondos del Archivo
Histórico del Estado Falcón serían trasladados mientras se realizaban labores
de mantenimiento al inmueble. Se nombró como directora a la especialista en
conservación Deisi Mendoza, y una comisión interventora integrada entre otros
por el Licenciado en Historia Alexis Antequera, el Especialista en Conservación
Juan Carlos Matute Raga, el ingeniero Víctor Piñero y el arquitecto Américo
Parra, que pretende en su interdisciplinariedad dar respuestas a la situación
descrita.
Esperamos que nuestra Universidad Francisco de Miranda no
haga con los documentos del Archivo Histórico del Estado Falcón lo que hizo con
colecciones bibliográficas como la Julio Diez, que fue desmembrada y
progresivamente se perdió hasta quedar poco de ella.
Los historiadores falconianos tenemos responsabilidad en el
asunto, unos más que otros, pero todos la tenemos. Así mismo los promotores e
instituciones culturales. Conozco este fondo documental como investigador de la
historia regional que soy, y porque laboré allí en 1995 como parte de mi Plan
de Formación con la ULA. Ese mismo año realicé -por encargo del Centro de
Investigaciones Históricas- el diagnóstico de los archivos de todo el Estado
Falcón.
El llamado es a la rectora Yugredis Cerero; a la profesora
Emilis González Directora de Cultura de la UNEFM; al Licenciado Luis Felipe
Díaz López presidente del Instituto de Patrimonio; al escritor Inti Clark,
presidente del Instituto de Cultura del Estado Falcón; y a todos los implicados
en este problema para que respondan con compromiso y profesionalidad para
salvar esa memoria documental de primera importancia, para que no pase con ella
lo mismo que con la Hemeroteca Regional, la Biblioteca José David Curiel o la
Casa de la Poesía Rafael José Alvarez.
De nada han servido treinta años de peleas por ese archivo,
hoy pende sobre él la amenaza de desintegración y liquidación. Han faltado
liderazgos y sobrado necedad, mezquindad
y parroquialismo.
(La fotografía es de 1979, antes de los trabajos de rescate
y salvamento liderados por Carlos González Batista)
Por Isaac López