Alivio de sanciones otorgará al Estado más dinero, pero no «arreglará» la economía
La flexibilización parcial de las sanciones petroleras de Estados Unidos hacia Venezuela abre las puertas a un nuevo panorama económico, pero las condiciones estructurales de la industria y la incertidumbre sembrada por un Gobierno que podría no cumplir con las condiciones para mantener las licencias emitidas por el Departamento del Tesoro podrían aminorar el impacto que tendrá este hito en la economía venezolana.
El pasado miércoles 18 de octubre la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) emitió seis licencias que retiran gran parte de las sanciones impuestas por Washington a la industria petrolera venezolana. Esta decisión se tomó en el contexto de negociaciones con el gobierno venezolano que concluyeron con la firma de acuerdos entre delegaciones del chavismo y la oposición.
El retiro de las sanciones está condicionado a el otorgamiento de garantías electorales de cara a las elecciones presidenciales de 2024, el levantamiento de las inhabilitaciones políticas de dirigentes opositores y a la liberación de presos políticos. Hasta no evidenciar resultados palpables sobre estas condiciones, no habrá un panorama claro con respecto a las licencias a largo plazo.
Esta incertidumbre podría perjudicar el interés que pueda generar Venezuela para los inversores internacionales, menguando el impacto de esta flexibilización y focalizando las inversiones en los actores petroleros que ya tienen presencia en el país, como Chevron, Eni, Repsol, Maurel & Prom y la China National Petroleum Corporation (CNPC).
Incluso con el alcance limitado —al menos en las primeras de cambio— de la desaplicación de las restricciones, economistas y analistas consultados por TalCual coinciden en que la economía venezolana podría recibir un empujón de cara a 2024, aunque las expectativas deben ser moderadas.
Y es que no podría ser de otra forma. Los datos demuestran que las sanciones tuvieron un impacto contundente tan pronto como fueron aplicadas. Un informe publicado por la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) en octubre de 2020 sugería que, hasta aquel momento, Venezuela habría dejado de ingresar unos $30.949 millones a raíz de las restricciones. El economista Luis Oliveros, autor de la publicación, comentó que la cifra no se ha actualizado, pero tiene que ser muy superior actualmente.
«El cálculo debe ser mayor. Ha pasado tiempo, el precio del petróleo tuvo una subida importante y los descuentos que tenía que aplicar Venezuela son mayores ahora», explicó.
Para una economía excesivamente dependiente de sus exportaciones petroleras, el golpe fue inmediato. A pesar de que la economía venezolana ya estaba experimentando caídas sustanciales en los años previos, la situación empeoró después de las sanciones más férreas contra la industria petrolera, aplicadas en 2019.
En apenas dos años, durante 2019 y 2020, el Producto Interno Brujo (PIB) se contrajo 57%.
En otras palabras, el PIB cayó más de la mitad al pasar de $102.021 en 2018 a $43.788 para el cierre de 2020, según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) ante la ausencia de cifras oficiales que debe proveer el Banco Central de Venezuela (BCV).
Por supuesto, los efectos de la pandemia también perjudicaron el tamaño de la economía, pero la disminución de la producción y ventas petroleras jugó un papel vital en este rendimiento negativo.
La franja superior indica la variación porcentual del PIB en el año, mientras que la de abajo expresa el tamaño de la economía expresado en millones de dólares | Fuente: FMI
Desde 2021 hasta la actualidad se registra un tímido repunte, pero el crecimiento no ha sido el esperado después de un 2022 positivo. El escenario de cara a 2024 no era el mejor, pero le flexibilización de las sanciones le cambia la cara a ese horizonte.
Con información de TalCual