Adolescente asesinada por su padrastro lo había denunciado por abuso
El comisario general Wílmer Uribe Guerrero,
director del Cicpc Táchira, lamentó el suceso ocurrido en horas de la mañana
del pasado viernes en la fronteriza población de Ureña, donde una adolescente
de 14 años de edad resultó muerta a manos de su padrastro, quien luego se quitó
la vida, ahorcándose, y dijo que este caso pudo haberse evitado, puesto que la
víctima ya había manifestado a su progenitora el intento de abuso por parte del
sujeto, pero la denuncia fue desestimada, simplemente por el hecho de que el
nombre lo negó y nunca se acudió a las autoridades.
En Ureña hay consternación por este trágico
suceso, ocurrido en una humilde vivienda, marcada con el No.13-14, ubicada en
la calle 12 del barrio Hugo Chávez Frías, donde murieron la niña de 14 años, estudiante
de segundo año de bachillerato, de quien no se revelan datos personales por
razones de tipo legal, y su padrastro, un chofer de 59 años de edad,
identificado como Ramón Antonio Nariño Ramírez, de nacionalidad venezolana,
quien de acuerdo al reporte de la policía presentaba antecedentes por el delito
de hurto.
Femicidio-suicidio
Los hechos ocurrieron en horas de la mañana
del pasado viernes, cuando la madre de la menor y pareja sentimental del chofer
salió con destino a la ciudad de Cúcuta con la finalidad de adquirir algunos
alimentos. La versión que ella da a la policía es que salió a las siete de la
mañana, dejando a su hija al cuidado del hombre, y al regresar, en la tarde, se
encontró con la tragedia.
Al llegar, se extrañó porque nadie salió a
recibirla y fue directamente al cuarto de la adolescente y la encontró en la
cama. Al acercarse, observó lo que parecía ser una marca de golpe en el rostro
y sangre en la nariz. Estaba sin signos vitales.
Al dirigirse a la habitación contigua, se percató
que en ella estaba el cadáver de su pareja, pendiendo de una cuerda, pues se
había quitado la vida. Personas residentes en el sector acudieron a la vivienda
ante los desesperados gritos de la mujer y los llamados de auxilio. Al
descubrir lo que había ocurrido, lo comunicaron a las autoridades policiales.
Rápidamente llegaron al lugar comisiones de la
Policía Estadal y paramédicos de Protección Civil, pero ya nada se podía hacer
por auxiliar a la adolescente y al adulto, por cuanto los dos habían fallecido
horas antes.
Un letrero en la pared
Mientras la noticia sobre el
homicidio-suicidio corría rápidamente por el barrio, los funcionarios de
PoliTáchira asumieron la custodia del lugar, hasta que llegaran los expertos
del Cicpc para conocer del caso.
A los pocos minutos arribaron dos comisiones,
una adscrita a la Brigada Contra Homicidios, Base Ureña, y otra con
funcionarios adscritos a la delegación municipal, quienes ingresaron a la
vivienda a los efectos de dar inicio a las investigaciones y realizar las
diligencias previas al levantamiento de los cadáveres.
En primera instancia se debía hacer lo que se
conoce como fijación fotográfica de cada uno de los cadáveres y el trabajo de
planimetría en las áreas del inmueble relacionadas con el caso.
Fue durante esta etapa que descubrieron en una
de las paredes un mensaje macabro, al parecer escrito con tiza blanca por Ramón
Antonio Nariño Ramírez. “Venganza familiar. Gracias Reynaldo por todo. Flaca,
tienes la culpa por esto, por dejarnos actuar”, decía el mensaje, que fue
fijado fotográficamente.
Los investigadores lograron obtener en el
dormitorio del hombre otros escritos, que fueron tomados para las pruebas
grafológicas destinadas a confirmar si Nariño escribió o no los referidos
textos. Los dos cadáveres fueron levantados tras las correspondientes
inspecciones y trasladados a la morgue del Hospital Central de San Cristóbal.
Denuncia por abuso
En el inicio de las investigaciones se ha
logrado obtener al menos un indicio de supuesta violencia contra la adolescente
por parte de su padrastro. Se sabe que, hace aproximadamente dos años, la
muchacha acudió a su progenitora para denunciar que el hombre había intentado
abusar de ella, pero la madre no le prestó la atención debida, sino que dejó
pasar las cosas. Bastó que Nariño Ramírez lo negara para desestimar la versión
de la joven. Tuvo más credibilidad la palabra del individuo, que la denuncia de
la chica, quien no consiguió la ayuda que necesitaba, se comentó en medios
policiales.
No se sabe con exactitud si el abuso cesó o,
por el contrario, se incrementó, ante la falta de respuesta por parte de la
familia, que no indagó para precisar la veracidad de la denuncia.
Extraoficialmente, se dice que al parecer la joven había hechos comentarios
sobre el particular a personas cercanas. El día que ocurrió el
homicidio-suicidio ambos se encontraban solos en la casa, por lo que no existen
testigos que puedan hacer una referencia sobre lo ocurrido.
El comisario Wílmer Uribe comentó que las
cosas hubieran cambiado y este trágico suceso se hubiera evitado, tan solo con
haber hecho notificación a la autoridad policial sobre el supuesto acoso
denunciado por la menor, porque se hubiera investigado y establecido la verdad.
Pero nunca tal irregularidad fue notificada a las autoridades.
Los periodistas conversaron con el director del Cicpc Táchira sobre otros aspectos del caso, pero no suministró mayores detalles. Se dice que la estudiante de bachillerato fue estrangulada y que la muerte le sobrevino por asfixia, por lo cual se le preguntó al funcionario, pero no lo confirmó. “Estamos en espera del resultado de la autopsia para determinar las causas de muerte y si hubo o no abuso sexual”, expresó.
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