Abuso sexual, desaparición, censura y poder marcan caso de tenista china Peng Shuai

20 minutos duró publicado el mensaje que la tenista china Peng Shuai escribió el 2 de noviembre, en la red social Weibo (equivalente a Twitter) donde denunciaba haber sido abusada sexualmente por quien fuera hasta 2018 el viceprimer ministro de su país, Zhang Gaoli.

Minutos que fueron suficientes para generar el revuelo mundial pero también la censura y represalias en contra de la atleta: hace dos semanas no se ha vuelto a saber de ella, ni de su paradero, ni de su estado de salud.

En el mensaje, la jugadora de 35 años afirmó que hace tres años, Zhang Gaoli, de 75 años, quien es miembro del politiburó del Partido Comunista chino y que fue vice primer ministro entre 2012 y 2017, la invitó a jugar tenis y luego la forzó a tener relaciones sexuales. Relató que durante el episodio, la esposa de Gaoli estaba presente en la casa.

Esa tarde no estuve de acuerdo al principio y lloraba todo el tiempo», escribió la tenista.

«No podía describir lo asqueada que estaba, y cuántas veces me pregunté si todavía soy un ser humano. Me siento como un cadáver ambulante. Todos los días actuaba, ¿Qué persona es mi verdadero yo?», refería en el mensaje que fue borrado de la red social, además de ser bloqueada la cuenta de la tenista y cualquier mención o comentario sobre el tema.

Sospechosa fe de vida
Después de transcurrida una semana, diversos medios intentaron contactarla y ninguno obtuvo respuesta, por lo que se comenzó a sospechar de su posible desaparición. A medida que la polémica y el silencio de Shuai se hacía cada vez más estruendoso, el pasado 17 de noviembre el medio Global Times, afiliado al gobierno estatal, publicó una carta presuntamente redactada por la tenista en la que, supuestamente, retiraba las acusaciones y aseguraba estar bien.

«Hola a todos, aquí Peng Shuai. Tras ver las noticias que se han publicado en la web oficial de la WTA (Woman Tennis Association), el contenido no ha sido confirmado o verificado por mí y se ha publicado sin mi consentimiento. Las noticias que se han publicado, entre ellas la acusación de agresión sexual, no son verdad. No estoy desaparecida ni insegura. He estado descansando en casa y todo está bien. Gracias de nuevo por preocuparse por mí. Si la WTA publica más noticias sobre mí, por favor, verifíquenlas antes conmigo y publiquen con mi consentimiento«.

Este sábado 20, el editor en jefe del periódico estatal Global Times, Hu Xijin, publicó dos videos cortos de la atleta y aseguró: «Adquirí dos clips de video, que muestran que Peng Shuai estaba cenando con su entrenador y amigos en un restaurante. El contenido del video muestra claramente que fueron filmados este sábado, hora de Beijing».

El viernes 19, Shen Shiwei, un periodista con afiliación al gobierno chino, ha difundido unas supuestas imágenes de Shuai rodeada de peluches y deseando un «feliz fin de semana», que se supone son capturas de la red social WeChat, en la cual la tenista posteó las fotos.

Todas estas pretendidas fe de vida provenientes de personeros afines al gobierno chino, no han hecho más que levantar aún más sospechas alrededor de la desaparición. El señalamiento a la Asociación Femenina de Tenis generó la respuesta de la organización, a través del CEO Steve Simon, quien expresó una preocupación mayor y como directivo advirtió que se retirarán de China si no se aclara pronto la situación de Peng.

Consternación mundial
La desaparición de la atleta, una figura deportiva de talla mundial, mantiene preocupados y en alerta a diversas personalidades quienes iniciaron la campaña #WhereIsPengShuai para hacer de altavoz y dar a conocer el caso de la tenista china, quien fue número 1 del mundo en dobles. Tenistas como Serena Williams, Naomi Osaka y Gerard Piqué se han unido a esta iniciativa para amplificar lo que ha ocurrido con Shuai.

Más allá del ámbito deportivo, organizaciones de defensa de DDHH como Amnistía Internacional y la ONU han pedido al mandatario chino Xi Jinping que demuestre cuál es el paradero de la atleta y que se investigue su desaparición, ante el silencio y la censura evidente que mantiene el gobierno.

Con información de Tal Cual