A Dios nunca se le cae el sistema, por Fredis Villanueva

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El lunes 4 de octubre, tanto en la mañana, como en el mediodía, corría cómo pólvora la noticia que los servicios de Facebook, WhatsApp e Instagram, presentaban fallas, nada más y nada menos, que a nivel mundial, en otras palabras, se había caído el sistema, los usuario un poco desesperados, no podían enviar mensajes. Pues bien, eso no pasa con Dios, porque a Él, nunca se le cae el sistema. No existe, ni existirá, ningún grupo de hackers Anonymus, que le tumbe la señal al Todopoderoso.

A Dios nunca se le cae el sistema, porque siempre está con nosotros, amoroso y compasivo, pase lo que pase, estamos conectados a través de todas las cosa buenas que nos proporciona día a día.

Él comprende que para nosotros es más importantes el aire que respiramos, que cualquier otra cosa, si no que nos los digan quienes por la pandemia que nos agobia, han necesitado de una o varias bombonas de oxígenos para aferrarse a la vida.

Ojalá, algún día tomemos una clara consciencia de que somos un espíritu que entró a nuestro cuerpo para evolucionar en el amor y como tal, somos seres finitos aquí en la tierra, que al marcharnos, no nos llevamos nada. 

A nuestro Señor Jesucristo no hay que enviarle trinos en Twitter, ni mensajes en Facebook, o WhatsApp, ni fotos en Instagram. Él no nos pide nada ni lo necesita, sólo ama sin condiciones y comprende sin reprimendas. 

Es importante resaltar, sí a Dios nunca se le caen ni el sistema ni la señal, preguntémonos: ¿De qué sirve eso si nosotros no nos conectamos con Él? 

Aquí, cabe otra pregunta: ¿En realidad amamos a Dios con todo el corazón? Enseguida, respondemos un sí concluyente, no obstante, en el fondo sabemos que no es cierto, aun así, Dios no nos deja de amar.

En mi muy humilde reflexión final, pienso que: Dios no está arriba de nosotros, sino Él está adentro de cada uno de nosotros; Dios no es simple energía, Él es amor y su tiempo es perfecto, solo Dios sabe por qué las cosas suceden de una manera y no de otra.

En síntesis, Dios desea que crezcamos en la fe y caminemos junto a Él, cada día. Hagámoslo con la convicción en que a Dios nunca se le cae el sistema.

Gracias por invertir su valioso tiempo en leerme, ojalá se sienta gratificado por la inversión del mismo.

¡Un abrazo lleno de bendiciones!

¡Hasta el próximo miércoles, Dios mediante!

Por Fredis Villanueva.