Una Ventana a la Libertad exige celeridad procesal y ayuda humanitaria para presos venezolanos

Una Ventana a la Libertad nace en
Caracas, el 10 de diciembre de 1997, como una Organización No Gubernamental de
Defensa a los Derechos Humanos, que apostó por visibilizar la truculenta
cotidianidad de los presos que poblaban las cárceles venezolanas en un país
carente de información en cuanto a que los privados de libertad, tenían
derechos humanos al igual que el resto de los ciudadanos.

No imaginábamos que el hacinamiento como
potenciador de la violencia intracarcelaria, que nos impresionaba en aquella
época, se extendería hoy en día, a los calabozos policiales hasta convertirlos
en crueles depósitos de seres humanos, signados por la desnutrición y enfermedades
a largo de este siglo XXI, se lee en un comunicado emitido por la ONG con
motivo de su 22 aniversario.

Para el abogado Carlos Nieto Palma,
fundador y coordinador general de la organización: “Muchos son los
acontecimientos vinculados al mundo carcelario que hemos podido observar,
documentar y denunciar como testigos de la negligencia, corrupción e historia
de fracaso en la gerencia del sistema penitenciario en Venezuela en más de dos
décadas. Múltiples y agravadas son las situaciones que investigamos que
constituyen amenazas y violaciones a los derechos humanos no sólo de la
población propiamente detenida, sino de sus familiares -en su mayoría madres y
esposas en situación de pobreza crítica.

Ante la inexistencia del Estado producto
del descalabro institucional, ahora agudizado por la emergencia humanitaria
compleja que atravesamos, hay que resaltar que son las mujeres de los reclusos
quienes llevan la pesada carga de mantener a flote a sus familiares detenidos
hasta donde la fuerza les acompaña”.

En el Día Internacional de los Derechos
Humanos y 22° aniversario de “Una Ventana a la Libertad”, queremos agradecer y
celebrar la labor de acompañamiento y apoyo tejida junto a otras organizaciones
e instituciones promotoras de la defensa de los derechos humanos, tanto
nacionales como internacionales, y a todos los funcionarios y personas de buena
voluntad, que de una u otra forma nos han brindado su solidaridad para el
desarrollo de actividades pedagógicas y humanitarias.

Exigimos eficacia y eficiencia en la atención del retraso procesal. Clamamos por la ayuda humanitaria a este grupo vulnerado y marginado de la sociedad, que ayude a paliar el hambre y la insalubridad presente en los privados de libertad.

Francisco Chirinos CNP 9966